No me gusta esto, esto de despertar temprano y ponerme corbata no va conmigo, pero nadie me quita la felicidad de los viernes por la tarde.
No me gusta esto, esto de sentir el crujir de la alarma y el frio del agua al despertarme, pero nadie me quita la alegría de una buena conversación durante el almuerzo.
No me gusta esto, esto del clima confuso y las gotas ridículas del invierno antes de tomar el carro, pero nadie me quita la sonrisa de mi familia al llegar trayendo algo.
No me gusta esto, esto de subir al mismo carro y bajar en el mismo lugar, pero nadie me quita la felicidad de comprarme lo que quiera.
No me gusta esto, esto de sonreir sin querer y fingir que todo es importante, pero nadie me quita...
Y ahi me quede, en ese nadie me quita... ya no se que poner en esa balanza de la vida y la rutina.
Hoy soñé que faltaba a la ciudad y que era libre y feliz, así que lo hice, no quiero obligarme pero la obligación me llama, colaborar con lo que me dieron, retribuirlo, ser alguien, ser un bendito alguien.
Quiero ser un solo en todo, sin rendir cuentas, pero el mundo no deja, sigo pensando si el mundo se viste de terno o si es un don nadie que usa un polo rayado y shorts.
No me gusta esto pero lo sigo haciendo, no me gusta esto pero no me queda de otra por un tiempo, no me gusta esto pero otra cosas lo borrarán, no me gusta esto pero desde mañana contaré las risas por día, las de verdad. No me gusta la repetición, es símbolo de retardo.
Qué gano? Qué pierdo? Tal vez no me gusta estar sentado en un mismo lugar tanto tiempo, tal vez es juventud tal vez es la única verdad.
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